Durante la campaña aérea de la OTAN de 1999 contra la República Federal de Yugoslavia, los ataques alcanzaron el complejo industrial de Pančevo, en Serbia. Allí se concentraban una refinería, una planta petroquímica y una fábrica de fertilizantes. El daño a estas instalaciones planteó un problema que continuó tras el fin de los bombardeos: cómo limitar la exposición a sustancias liberadas al aire, al suelo y al agua.

Qué encontró la misión de Naciones Unidas
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) identificó Pančevo como uno de cuatro focos que exigían intervención y seguimiento. En la petroquímica, dos de los problemas principales fueron los derrames de 1,2-dicloroetano y mercurio. El canal de aguas residuales que comunicaba el complejo con el Danubio era un punto prioritario de la investigación.
Para interpretar las muestras, el equipo tuvo que distinguir los vertidos asociados a los ataques de la contaminación acumulada durante la actividad industrial anterior a la guerra. El seguimiento del PNUMA documentó trabajos de descontaminación del mercurio liberado por los daños en la planta. La evaluación ambiental identifica sustancias, lugares y riesgos de exposición. Las consecuencias clínicas en la población requieren estudios de otro tipo.
