Tras la guerra de Kosovo de 1999, familias romaníes huyeron de su barrio en Mitrovica ante la violencia contra las minorías. Parte de la población desplazada, que incluía también a familias ashkalíes y egipcias balcánicas, se instaló en alojamientos provisionales cerca del complejo minero y metalúrgico de Trepča. El alojamiento temporal se prolongó durante años.

Human Rights Watch documentó en 2009 la exposición al plomo en los campamentos y los obstáculos para acceder a tratamiento y a una vivienda segura. Entre los lugares estudiados estaban Česmin Lug y Osterode. El informe recogió entrevistas con residentes y responsables de la administración y examinó cómo las demoras en el traslado prolongaron la exposición.
El caso permite seguir dos problemas relacionados: el desplazamiento de comunidades que habían perdido sus hogares y la gestión de un riesgo ambiental en los lugares elegidos para realojarlas. La posibilidad de salir de un campamento dependía de que hubiera un destino seguro, aceptado por las familias y con acceso a servicios.
