Los ataques aéreos de la OTAN del 9 y el 12 de abril de 1999 alcanzaron la fábrica Zastava en Kragujevac, Serbia. El complejo reunía instalaciones dedicadas a la fabricación de automóviles y armamento. La destrucción de talleres afectó a una empresa de la que dependían numerosos hogares de la ciudad.

Empleo y recuperación de los talleres
En un llamamiento fechado el 9 de abril, trabajadores y responsables de la fábrica describieron los daños y pidieron apoyo internacional. La prensa de la época recogió cómo la interrupción del trabajo afectó a los ingresos familiares. Las cifras sobre empleo que circulaban entonces deben leerse teniendo en cuenta si se referían a un taller, a la fábrica o al conjunto empresarial.
La reapertura planteó también un problema ambiental. En el área de pintura, los análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente detectaron concentraciones elevadas de bifenilos policlorados, dioxinas y furanos. Los trabajos de limpieza retiraron concreto y suelo contaminados para reducir el riesgo para los trabajadores y facilitar la recuperación de las instalaciones afectadas.
