Artículo de archivo incorporado a Yugopedia en noviembre de 2026.
A finales de mayo de 2001, Human Rights Watch denunció malos tratos contra hombres albaneses que huían de los combates del norte de Macedonia. El comunicado, fechado en Skopje el 31 de mayo, recogía testimonios sobre golpes y confesiones forzadas en dependencias policiales de Kumanovo y Skopje. La organización consideró que los casos más graves constituían tortura.

HRW distinguía sus entrevistas de la observación directa de un grupo de hombres llevado a la comisaría de Kumanovo. Publicó algunos relatos con seudónimos por temor a represalias e indicó que había observado lesiones. Son elementos de una denuncia documentada por la organización, no una sentencia que establezca la responsabilidad individual de cada agente.
Las críticas reproducidas en Jugoinfo cuestionaban la independencia y el papel político de HRW. Examinar esos argumentos no sustituye el contraste de los casos concretos: alegar vínculos institucionales no demuestra que los testimonios fueran inventados. Tampoco permite convertir denuncias adicionales sobre servicios secretos o empresas militares en condenas acreditadas.
El 4 de mayo, HRW había escrito también al portavoz político del NLA, Ali Ahmeti, exigiendo protección para los civiles y respeto de las reglas humanitarias. Reclamar esas obligaciones a los insurgentes no supone respaldarlos políticamente. Leer ambos documentos permite reconstruir la defensa de la población afectada sin confundir exigencias humanitarias y adhesiones al conflicto.
