11.1.2007.
Días atrás recibí de un amigo anónimo una interesante foto. En ella se ven varios militares y uno de ellos (concretamente el primero por la derecha) es Josip Broz Tito, amo del destino de los pueblos sur-eslavos durante casi 40 años. No sería nada sorprendente ver a una persona de su perfil vestido de militar (y me parece que con la pistola en el cinturón), pero lo que si llama la atención es la afirmación del remitente de que la foto se hizo en España durante la Guerra Civil.

Comandantes de la brigada internacional
Oliver Law (USA) Fort (Francia) Fred Copeman (UK) Johnson (USA)
y Josip Tito (Yugoslavia)
Según las biografías oficiales de Tito publicadas durante su vida, el mariscal no participó en la Guerra Civil española. El mismo Tito lo dijo hace muchísimos años en una especie de su biografía, narrada por el mismo y transmitida por la televisión yugoslava en varias entregas. También me acuerdo de el periodista español Javier Pérez Pellon, con quien tuve una entretenida charla sobre Yugoslavia hace unos años, volvía a confirmar estas palabras de Tito porque le hizo precisamente esta pregunta durante una entrevista. Tito le contestó lo que siempre decía, que no estuvo en España durante la Guerra Civil.
Hablando en España con gente de varios perfiles y edades sobre el tema, las opiniones, en su gran mayoría, eran bien diferentes. Los antiguos combatientes del bando republicano que llegué a conocer, sus familiares o amigos, no tenían ninguna duda que Tito si que estuvo en España. Uno de estos señores, que le conocí casualmente en un restaurante cerca de la cacereña calle de los Pintores (vaya tiempos aquellos, cuando mi libertad me permitía viajar constantemente) me decía muy convencido que el personalmente llegó a conocer a Tito y ha estrecharle la mano en algún sitio por determinar del frente Aragón. Pero ningún dato concreto, ningún papel, ninguna foto.
Los libros sobre la Guerra Civil que yo leí no hacen ninguna referencia a este asunto.
Pero, ¿por qué este tema podría llegar a ser interesante? Uno de los innumerables episodios sin aclarar de la indescifrable historia de los Balcanes dice que el auténtico Josip Broz fue asesinado en España por algún agente ruso lo que permitió introducir en su sitio a otro hombre, el que de toda la vida conocemos como Tito. “Cuentos chinos”, dirán los pocos que han aguantado a leer el texto hasta aquí pero en los Balcanes muchas cosas más raras se han visto de lo que se puede uno imaginar.
Tito no hablaba serbio ni tampoco croata, su idioma era el de un extranjero que lo aprendió muy bien pero nunca consiguió liberarse de una pronunciación y un acento muy extraños y ajenos a cualquier zona de la antigua Yugoslavia. Al acabar la II Guerra Mundial, tardó varios años en visitar a su familia en el pueblo natal, hecho bastante insólito sabiendo que entre la guerra y sus asuntos revolucionarios que durante años le llevaron por varios países europeos, llevaba tiempo sin aparecer por ahí. Dicen que en esta ocasión su madre simplemente dijo: “Esto no es mi Joza” (apodo de Josip) antes de irse.
No menos curioso resulta que precisamente en la época de la Guerra Civil, toda la cúpula del Partido Comunista yugoslavo fue eliminada en las purgas estalinistas en Rusia donde estaban exiliados. Curiosamente, se salvo solo Tito. ¿Por ser un buen comunista o porque ya no estaba en Rusia?
No tuve mucha suerte con los participantes de la Guerra Civil del bando nacional. Pero la suerte hay que buscarla y es posible que yo no supe hacerlo. El único hombre que conocí y que quiso hablar de esto, tenía una edad que excluye su participación en la contienda, me explicó porqué Tito nunca visitó a Franco: “Me gustaría recibirle” - decía el Caudillo – “con mucho gusto le enseñaría la tumba de Josip Broz”.
Y así continuamos, dudando pero sin prueba alguna. Si alguien conoce a Santiago Carillo que le pregunte, el sabrá bastante.
extraido de
semanario serbio