El pasado día 21 de mayo el embajador de Croacia en España Neven Pelicaric firmó un texto en el país, periódico global de noticias en español, lleno de incongruencias y medias verdades donde destacan las absurdas afirmaciones tipo "El idioma croata nunca ha sido serbio, así como el serbio nunca ha sido croata". Todo esto coronado con y teñido con tonos filosóficos resumidos en la frase que dice que "Si dos interlocutores se entienden mutuamente, eso no quiere decir que hablen el mismo idioma.".
Conociendo la credibilidad irrisoria del mencionado matutino cuando habla de los Balcanes, no es de extrañarse que sus celebres editores decidieron adornar este texto con el pretencioso titular "La herencia de Tito" y que, respetando su larga tradición de ignorar la voz serbia, decidieron no publicar dos cartas de los lectores que tenían una opinión diferente. Por su parte, Semanario serbio lo hace gustosamente en continuación.
El texto del embajador croata, por cierto fiel seguidor de la política de Tudjman, condición que le valió varias condecoraciones de un régimen tan poco democrático, pueden leer
Aquí.
La "carta al Director" del embajador de Croacia, publicada en esta sección el día 21 de mayo pasado, sobre "La herencia de Tito", está llena de "medias verdades" que pueden confundir al lector. El largo y enmarañado conflicto de los Balcanes no se puede tratar con tanta simpleza y en tan reducido espacio, carente de cualquier análisis histórico y social, obviando los complejos y no siempre transparentes intereses que estaban en juego, estando involucrados además los países europeos de la OTAN y los Estados Unidos.
Las guerras del último decenio del siglo veinte, que desintegraron la Yugoslavia federal, ocasionaron victimas en todas las comunidades intervinientes y nadie puede declararse inocente unilateralmente.
Respecto al tema de la dualidad de las lenguas serbia y croata, se confunde deliberadamente la política con la lingüística, ya que no existe mayor diferencia entre el español que se habla en cualquier país latinoamericano o Canarias y el de la península ibérica. Llama la atención el desconocimiento de la política actual de buena vecindad que se esfuerzan en llevar los dirigentes croatas y serbios. El pasado día 14 de mayo la Primera Ministra de Croacia entregó al Primer Ministro serbio un CD con las traducciones al croata de todos los reglamentos de la Comunidad Europea, ahorrando al gobierno serbio unos ocho millones de euros, en los que se valora la traducción. Si fuera cierto, lo que se dice en la carta: "El idioma croata nunca ha sido serbio, así como el serbio nunca ha sido croata" no tendría sentido el CD regalado ni el presunto ahorro.
Madrid a 24 de mayo de 2010
Paloma González Sanz-Agero
Estimado Sr. Director,
Vaya por delante mi respeto al Sr. Embajador de Croacia en España en su empeño de explicar a los lectores de El País que; "el idioma croata nunca ha sido serbio, así como el serbio nunca ha sido croata. Si dos interlocutores se entienden mutuamente, eso no quiere decir que hablen el mismo idioma. El ex Estado yugoslavo…intentó instaurar la dominación de Belgrado borrando las huellas de la lengua croata. El pueblo croata unificadamente lucho para proteger su lengua, su identidad y su cultura ante la hegemonía oriental" (citas de la carta del Sr. Embajador publicada en El País en el día de 21 de mayo do 2010).
Pero estas confirmaciones discrepan totalmente con las de insigne escritor croata Sr. Predrag Matvejevic, colaborador en tantas ocasiones con su periódico, ya que el Sr. Matvejevic sostiene que; "Los encuentros en la Feria de Libro en Belgrado, para mi antes fueron muy buenos e importantes. Veníamos de todos los lados, y Belgrado nos acogía muy bien a todos. Y de allí partíamos enriquecidos y mejores. Impacientemente esperando de volver otra vez. A lo mejor vendrá algún tiempo cuando nos encontraremos en Belgrado con los libros asequibles a los lectores de todas las partes del ex país, lo que ahora no es el caso. Vendrán, espero, alguna gente joven, sin perjuicios nacionales e otros las que tuvieron los de mi generación, y harán que otra vez encontremos unos a otros como hermanos, de mala fortuna, herederos da algún destino extraño. Ellos leerán todo lo mejor escrito en esta lengua que tiene varios nombres, y en la cual entendemos unos a otros, aunque no conseguimos de ponernos di acuerdo. Para esto no es necesario un Estado común, ni siquiera Estado alguno. El Estado a menudo destroza deseos como estos". (Sr. Matvejevic en Belgrado, cita del Guía de la Feria del Libro de Belgrado, 29 de octubre de año 2005).
Branislav Djordjevich
Periodista y escritor